Quienes me conocen saben que el arte es una parte esencial de mi vida. Pocos saben de mi afición por trabajar la madera, el dibujo o la arquitectura, pero de una u otra forma he dejado ver mi pasión por las artes visuales, la pintura y la literatura a lo largo de los años.

Hace un tiempo un amigo me mando unas fotos de unas oficinas que acababa de alquila la empresa para la que trabajaba y en ellas podían verse fragmentos de distintos poemas sobre las paredes. Ese espacio había sido ocupado por una agencia de viajes anteriormente y estos habían seleccionado textos relacionados a los viajes para decorar ese lugar de trabajo. Me encantó ese concepto, de unir los viajes y el arte en un mismo espacio.

Desde que arranqué este sitio, tengo la inquietud de decorarlo también con algunas pinceladas de arte de tanto en tanto para que la mis pasiones puedan cruzar sus caminos en este mundo virtual. Así que hoy arranco compartiendo con ustedes un poema de la escritora brasilera Martha Medeiros, el cual nos invita a salir de nuestra zona de confort y vivir apasionadamente la vida.

Muere Lentamente – Martha Medeiros

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Dedicatoria: Para Fer Repetto en su dia… gracias por compartir tu tiempo, tus ganas y tu ejemplo.

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